I just….

El fin de semana, me junté con Gustaborracho y estábamos recordando cosas del viaje….

Surgió una anécdota que nos derritió de risa, aquí les dejo:

Acabábamos de llegar a Londres, (paréntesis acá, veníamos, yo de Barcelona y Gustavo de Edimburgo, por supuesto, demasiado cansados, cargando cada uno con sus maletas, más el vuelo, más el hambre, y pare de contar), al aeropuerto de Lutton (que queda más lejos que el Desierto del Sahara), de ahí tomamos un autobús quenos llevó a la estación de trenes, donde luego tomaríamos el tren que nos llevaría a la ciudad….

El tren se retrasó, ya teníamos más o menos una hora esperando ahí…y los avances informativos eran patéticos, algo así como:

“Atención, atención….el tren número 94573845398 (el nuestro), está retrasado, disculpas por las molestias”.

10 minutos más tarde:

“Atención, atención, atencioooooooooón….(con tanta euforia ya comenzábamos a incorporarnos)….el tren número 038295439573847 (el nuestro), sigue retrasado, disculpen las molestias ocasionadas”.

30 minutos más tarde:

“Atención, atencioooooooón, ateeeeeeeeeenciooooooooooooooooónnnnn, (joder! el tipo gritaba como si lo fueran a robar), el tren número 957348739873987 (el nuestro), continúa retrasado, disculpen las molestias causadas”.

Eso ocurrió como 15 veces más, antes de que aceptaramos que el puto tren no iba a venir….bah! Cogimos nuestro equipaje y decidimos que nos iríamos en Autobus a la ciudad. Claro, luego me enteré que para eso, debíamos regresar al aeropuerto, pedir la devolución del dinero del tren (que no sé pa’ que carajo nos lo vendieron si el tren no venía), luego ir al mostrador de los autobuses y comprar nuevamente el otro ticket…

Ya con ésto, creo que les he ambientado un poco, es tácito que estaba que no podía con mi alma del cansancio…pero bueno, que cuernos! estábamos en Londres!

Tomamos el autobús, ah!, no he dicho algo, subirse y bajarse de cualquier unidad de transporte, con la maleta que me llevé, a la cual apodamos cariñosamente “El Muerto”, era todo un drama, ok?, fué imposible no llegar sudada a cualquier sitio, además de las veces que le pasé por encima a los pies de algunos turistas, bueno, de muchos, siendo honestos….

Al fin “encaramamos” el maletero en el autobús, conseguimos dos puestos juntos, que parecían iluminados por una luz celestial, y nos aplastamos ahí, a respirar….ahí llegó la magia….

Todo de repente se quedó en silencio…ni el viento soplaba….casi podría decir que nadie respiraba….en ese preciso momento, sientiéndonos como en el paraíso…cuánta paz….

Sonó: “I just call….to sayyyyyy….I loooove you……” A todo volúmen, eh?

Súbitamente volteamos a mirar de dónde venía….yo creo que cualquier descripción no le hace justicia a lo que vimos, pero ahí trato:

Era el celular de el tipo que iba junto a nosotros, la imágen, gordito, claro, con una franela rosada, un short azul, medias blancas hasta la mitad de la pierna, y zapatos de goma azul, parecía sacado de un video de Plastilina Mosh….Joder! que fué extremadamente divertido verlo enredado sacándo el celular rápido del bolsillo para contestar….y esa vaina como que sonaba cada vez más fuerte….. “I just call….to sayyyyyyy…I looooooove youuuuuu….”

Si! claro que nos cagamos de risa! Y creo que nos reímos como por una hora más……

Aquí les dejo para que recreen el relato….

1 Respuesta por mucho »

  1. 1

    gustaborracho escribió,

    No sólo era raro escuchar el ringtone de una canción taaan pavosa sino que el look del tipo era tan bizarro, que no pudimos evitar reírnos en su cara. Ese señor con pinta de sádico de plaza, con sus mediecitas blancas deportivas, shorts cortos y franelita rosada buscando el celular para atenderlo es algo que no se nos va a olvidar pronto. Ni eso ni el japonés de Abbey Road… pero ésa es otra historia. Salud!


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